Entrevista a Laura Ropolo
_Laura cuenta con más 30 años de experiencia profesional en gestión y consultoría trabajando con empresas, cámaras empresariales y diversas instancias gubernamentales a nivel nacional, provincial y municipal.
Actualmente es asesora de la Unidad Minera en Grupo Petersen, empresa miembro WIM Argentina e integra el Comité Asesor de WIM Argentina._
1. Laura, la industria minera está viviendo una transformación, pero la brecha de género sigue siendo un desafío. Desde tu experiencia y acompañando a WIM Argentina desde sus comienzos, ¿Qué cambios resaltas como positivos y cuales crees que siguen siendo los desafíos para la inclusión y permanencia de la mujer en la minería?
Creo que el mayor cambio no es solamente que hoy haya más mujeres en la minería, sino que comenzó a cambiar el tipo de liderazgo que la industria valora. Durante muchos años el éxito se medía casi exclusivamente por indicadores técnicos y productivos. Hoy entendemos que un proyecto minero también se sostiene sobre la calidad de sus vínculos con las personas y los territorios, su posibilidad de ser “un buen vecino”, de co crear valor, no solo de lograr licencia social para operar mientras dure la operación.
En ese cambio, las mujeres hemos hecho un aporte muy importante: incorporamos con naturalidad habilidades como la escucha, la construcción de consensos, la gestión de equipos diversos y la mirada de largo plazo. No porque sean cualidades exclusivas de las mujeres, sino porque históricamente las hemos desarrollado con mayor frecuencia.
Sin embargo, el desafío ya no es únicamente lograr que más mujeres ingresen a la industria. _El verdadero desafío es que puedan crecer, permanecer y llegar a los espacios donde se toman las decisiones estratégicas. _La diversidad no debería ser un indicador de recursos humanos; debería convertirse en una ventaja competitiva para las empresas.
Estoy convencida de que la minería del futuro no se distinguirá solamente por la calidad de sus yacimientos o de su tecnología. Se distinguirá por la calidad de sus liderazgos. Y esos liderazgos serán necesariamente diversos, colaborativos y profundamente humanos.
2. Como líder y mentora en el Programa Internacional de Mentoring en el que WIM Argentina participa junto a otros países de Latinoamérica, ¿cuál fue tu principal motivación para asumir este rol y qué valor diferencial aporta la perspectiva multicultural de Latinoamérica a este proceso?
Acepté este rol de mentora porque creo profundamente en el efecto multiplicador del conocimiento y es un orgullo vivir el proceso de aprender haciendo. A lo largo de mi carrera muchas personas confiaron en mí, me abrieron puertas y compartieron su experiencia y me mentorearon también.
El mentoring es una forma de devolver ese aprendizaje, pero también de cooperar en construir el futuro de la industria.
Sin embargo, descubrí que el mentoring no es un camino de una sola dirección. Uno llega pensando que va a enseñar y termina aprendiendo tanto como quien acompaña. Cada profesional aporta una mirada distinta sobre cómo liderar, resolver problemas y relacionarse con los territorios.
La riqueza del programa internacional está justamente en esa diversidad. Latinoamérica comparte enormes oportunidades mineras, pero también desafíos muy similares: generar confianza con las comunidades, desarrollar proveedores locales, gestionar expectativas sociales y demostrar que la minería puede ser un motor de desarrollo sostenible. Al mismo tiempo, cada país ha encontrado formas diferentes de abordar esos desafíos, y aprender de esas experiencias nos hace crecer a todos.
Para mí, el verdadero valor del mentoring no es formar profesionales que piensen igual, sino líderes capaces de escuchar, de aprender continuamente y de construir puentes entre culturas, disciplinas y personas. Porque la minería necesita excelencia técnica, pero también necesita líderes que sepan generar confianza.
Los proyectos mineros se desarrollan en un territorio, pero el liderazgo se construye en las relaciones humanas y puntualmente el programa de Wim Perú nos abre una gran oportunidad de reflexión entre mentees y mentoras y puntualmente en mi caso me tocó de mentee a una profesional de las ciencias económicas que trabaja en reportabilidad y usando los marcos de referencia internacional y su coneccion con loas normas internacionales de contabilidad, así que estamos creciendo juntas, tratando temas concretos y en la vanguardia de transición de los paradigmas que como dije en la pregunta 1, nos desafían a hacer más humana nuestra industria.
Allá vamos ! Escuchando, Accionando, Creciendo y construyendo unas formas de reportar y de comunicar de manera más asertiva. Hermosa experiencia la que estamos viviendo en el programa .
3. Al interactuar con profesionales de distintos países, ¿qué desafíos comunes compartimos como región en el ámbito minero, o hay particularidades locales que te hayan llamado la atención?
Lo primero que descubrí cuando fui representante de EITI Latam y hoy confirme entre colegas regionales en el programa de mentoring de wim Perú, es que, más allá de las diferencias culturales o regulatorias, Latinoamérica toda comparte un mismo desafío: transformar la riqueza mineral en desarrollo sostenible para las personas que habitamos el continente.
Cada país tiene su propia historia, su marco legal y su cultura. Sin embargo, en todos encontré una preocupación común: cómo construir confianza entre las empresas, las comunidades y el Estado. Esa confianza no se logra únicamente con buenas intenciones ni con el cumplimiento de la normativa; se construye con diálogo, transparencia y coherencia a lo largo del tiempo.
También me llamó la atención la enorme capacidad de innovación que existe en la región. Muchas veces creemos que las mejores prácticas vienen de otros continentes, pero en Latinoamérica hay experiencias muy valiosas en participación comunitaria, desarrollo de proveedores locales, inclusión y gestión social que merecen ser conocidas y compartidas. Tanto las lecciones aprendidas de lo que no hay que hacer como las buenas prácticas que si son un buen ejemplo a replicar en otros territorios siempre respetando la identidad cultural local.
Creo que el gran desafío para nuestra generación es dejar de trabajar como países aislados y empezar a construir una inteligencia regional. _La Red de WIM es un ejemplo de ello. _ Cuando compartimos aprendizajes, evitamos repetir errores y aceleramos el desarrollo de una industria minera regional más competitiva y más responsable.
Los yacimientos están en distintos países, pero la confianza no tiene fronteras. Los desafíos que enfrentamos son comunes y las soluciones también pueden construirse de manera conjunta y WIM es un puente para ello.
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