*Entrevista a Ana y Ma Laura Gil Barbera
Especialistas en factibilidad de proyectos. Fundadoras de ASAP Consultores, única empresa dirigida por 2 mujeres coordinando la ingeniería de proyectos bajo el marco RIGI.
Para alguien que escucha hablar del RIGI por primera vez medios: ¿Qué es exactamente este régimen y por qué es una pieza tan crucial para que un proyecto minero pase de ser una idea en un papel a una realidad en el terreno?
ANA: Cuando hablamos del RIGI, o Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, hablamos de una herramienta creada para atraer inversiones de gran escala en sectores estratégicos para el desarrollo del país, entre ellos la minería, la energía, la infraestructura y la tecnología.
Su objetivo principal es brindar previsibilidad y estabilidad a proyectos que requieren inversiones muy importantes y que tienen horizontes de desarrollo de largo plazo. En minería, por ejemplo, un proyecto de cobre puede demandar entre 10 y 15 años desde la exploración hasta su puesta en producción, con inversiones que superan los miles de millones de dólares. Ninguna empresa toma una decisión de esa magnitud si no tiene un marco de reglas claras y estables.
El RIGI busca justamente reducir esa incertidumbre mediante beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios, además de otorgar estabilidad normativa durante un período prolongado.
Debe entenderse como un catalizador del desarrollo, cuya verdadera medida de éxito no será solamente la cantidad de proyectos aprobados, sino la capacidad que tengamos como país para transformar esas inversiones en empleo de calidad, proveedores competitivos, innovación, inclusión y desarrollo regional, que se traduzca en oportunidades para las personas, las empresas y las comunidades que forman parte de la cadena de valor minera.
Existe la idea de que la minería y los grandes regímenes de inversión solo benefician a las empresas multinacionales. Desde su perspectiva y su experiencia real, ¿cómo se traduce la llegada del RIGI en empleo real o beneficios para la empresa?
LAURA: Muchas veces pensamos en la minería como una actividad aislada, pero en realidad funciona como un gran motor que moviliza otros sectores de la economía. Una pyme metalmecánica, una empresa de transporte, una consultora ambiental, un laboratorio o una empresa de software también pueden formar parte de un proyecto minero.
Ahora bien, también debemos ser muy claros: el RIGI no garantiza automáticamente que esos beneficios lleguen a las empresas locales. El verdadero desafío está en que nuestros proveedores estén preparados para competir. Las compañías mineras trabajan con estándares internacionales muy exigentes por eso, el desarrollo de proveedores es tan importante como la atracción de inversiones.
Desde mi experiencia, la discusión ya no pasa por preguntarnos si la minería genera oportunidades. La evidencia demuestra que sí las genera. La verdadera discusión es cómo logramos que una mayor proporción de esas oportunidades quede en las provincias y en las empresas argentinas.
En definitiva, el verdadero éxito del RIGI no se medirá solamente por proyecto aprobados y la inversión de cada uno, sino por la cantidad de empleo de calidad que genere, por el fortalecimiento de nuestras pymes, por el crecimiento de los proveedores nacionales y por la capacidad de transformar una inversión minera en desarrollo económico sostenible para las regiones donde esos proyectos se desarrollan.
Poniendo la mirada sobre los proveedores locales: ¿Hay una oportunidad directa de los proveedores una vez que la empresa minera obtiene el RIGI?
ANA: La respuesta es sí, pero con una aclaración muy importante: el RIGI no otorga contratos de manera automática ni establece una obligación de contratar a un proveedor determinado.
Cuando un proyecto minero entra en etapa de construcción y luego de operación, comienza a demandar una enorme cantidad de bienes y servicios. Hablamos de empresas de ingeniería, construcción, transporte, metalmecánica, mantenimiento, perforación, servicios ambientales, laboratorios, tecnología, alimentación, alojamiento, seguridad industrial, logística y muchos otros rubros. Por eso decimos que la primera gran beneficiaria del RIGI debería ser la cadena de valor.
Creemos que este proceso también debe ser una oportunidad para ampliar la participación de empresas lideradas por mujeres y para incorporar más diversidad en toda la cadena de suministro. Cada vez más operadoras están integrando criterios de diversidad e inclusión en sus políticas de compras, y eso abre una oportunidad concreta para emprendedoras, profesionales y pymes que puedan ofrecer soluciones competitivas.
El RIGI abre una puerta, pero atravesarla depende de la capacidad que tengamos para fortalecer nuestra red de proveedores. La minería no se desarrolla solamente con capital; se desarrolla con personas, proveedores, conocimiento y comunidades. El RIGI puede ser el punto de partida, pero el verdadero éxito dependerá de la fortaleza de nuestra cadena de valor."
¿Qué les aconsejarían a los proveedores que brindan servicios/productos a una empresa que acaba de obtener el RIGI o está en ese proceso?, ¿Hay nuevas exigencias que tienen que tener en cuenta?
LAURA: Mi primer consejo sería prepararse antes de que llegue la oportunidad.
En minería, las empresas no empiezan a buscar proveedores cuando comienza la construcción. Ese trabajo se hace mucho antes. Se realizan procesos de precalificación, evaluaciones técnicas, auditorías y análisis de capacidades. Por eso, el momento de fortalecerse es ahora.
Hoy muchos procesos de compras, homologación, seguimiento de contratos y evaluación de proveedores se realizan mediante plataformas digitales. Esto significa que las empresas deben invertir no solo en equipamiento, sino también en gestión y profesionalización.
Otro aspecto clave es la planificación financiera. Los grandes proyectos demandan capacidad para responder a contratos de mayor volumen, incorporar personal, adquirir equipos o ampliar infraestructura. Muchas veces el desafío no es técnico, sino contar con el respaldo financiero para crecer al ritmo que requiere el proyecto.
En definitiva, el mejor consejo que podemos dar es que no esperen a que el proyecto esté en marcha para prepararse. La competitividad se construye con anticipación.
El RIGI puede abrir la puerta a una nueva etapa para la minería argentina, pero serán esté en marcha para prepararse. La competitividad se construye con anticipación.
El RIGI puede abrir la puerta a una nueva etapa para la minería argentina, pero serán los proveedores que inviertan en competitividad, innovación y profesionalización quienes realmente podrán transformar esa oportunidad en crecimiento sostenible.